Los investigadores aseguran que los pequeños reaccionan con más confianza ante ‘Kaspar’,el androide que está programado para sonreír, fruncir el ceño y agitarlos brazos.
El robot promueve el contacto físico y, según sus creadores, ayuda a os niños a comprender las emociones y el lenguaje. Países como Canadá, Japón y Estados Unidos también pusieron en marcha el proyecto.
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